Un día cargado de ideología política

El de 17 de marzo se cumplieron 17 años del atentado
a la embajada de Israel, en el que murieron 29 personas y resultaron heridas más de 200. A su vez, la Corte Suprema de Justicia de la Nación denegó la personería jurídica al Partido Nuevo Triunfo, un partido político que propugna ideas de la Alemania nazi.

El fallo confirma por unanimidad lo resuelto por la Cámara de Apelaciones en lo Electoral también por unanimidad, que a su vez confirmó lo resulto por el juez de primera instancia en lo Electoral, es decir, hubieron 11 jueces que se expidieron sobre el asunto y los 11 resolvieron lo mismo. Las ideas nazis no encuentran asidero alguno en la sociedad argentina, o sea, abogar por ideas tales como la superioridad de alguna raza (concepto extinto), o la inferioridad de los homosexuales (se puede hacer extensivo a cualquier elección sexual), de los drogadictos, extranjeros, (¿y podríamos agregar "delincuentes"?), contradicen la normativa interna de la mano de los Pactos internacionales de Derechos Humanos.

Este fallo es de fundamental importancia para echarnos luz en lo que respecta a los límites de la libertad de expresión. No todas las voces pueden oírse. Las voces que hacen propaganda política discriminatoria no se encuentran amparadas por el derecho a la libertad de expresión, por lo menos en las legislaturas, ámbito por excelencia de la libertad de opinión y de expresión, donde -supuestamente- se expresan los funcionarios en representación del pueblo y las provincias.

Este es un tema que me viene dando vueltas en la cabeza hace rato, y no tengo todavía una opinio bien definida. De todas formas, si vamos a la génesis de los instrumentos internacionales de derechos humanos vemos que estos fueron el efecto de la Alemania nazi, fueron y son una forma de impedir que estas concepciones vuelvan a ponerse en práctica.

Es decir, la libertad de expresión -derecho humano fundamental- llega hasta el discurso que intenta destruir el sistema de los derechos humanos, por la simple razón de que un sistema no podría permitir su autodestrucción.

Ahora bien, lo que considero verdaderamente importante es que cuando las sociedades crean un enemigo (los judíos, los guitános, los negros, los musulmanes, los homosexuales, los travestis, los niños, los delincuentes, etc) generan una notable discriminación. Se empiezan a levantar voces que piden que no se les reconozcan sus derechos fundamentales, tales como la vida, la libertad, la integridad física, la dignidad, la privacidad. Llegando en muchos casos a encontrar cabida en los representantes del pueblo.

Con el problema de la inseguridad, aparecen mediáticos afirmando que hay que matar al que mata, y toda una zarza de estupideces. Estas expresiones no tendrían cabida en las legislaturas, ¿pero en las calles y en los medios?

Me parece que tampoco, por la simple razón de que se estaría haciendo propaganda política a favor del discurso del odio.

De todas formas, ¿qué diferencia existe entre prohibir un partido socialista, comunista, liberal, neoliberal, y uno nazi? Más allá de que no creo ni sostengo ninguna de las ideas nazis, ¿una sociedad democratica no debería dejar que expresen sus ideas?

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